Empezó Jordi de aprendiz en el 99. Hoy trabaja junto a su hijo Marc. Esto no es una empresa, es una historia.
Jordi empezó a los 18 años de aprendiz en un taller de la Zona Franca. Aprendió tocando motores, no leyendo manuales. En 1999, con 26 años y los ahorros de varios años, alquiló la nave 7 del polígono El Pla de Castelldefels.
El primer año trabajaba solo. El segundo, con un ayudante. El tercero ya tenía lista de espera. No lo consiguió haciendo publicidad sino haciendo bien el trabajo y diciendo siempre la verdad: si algo puede esperar, se espera.
Hoy, 25 años después, sigue en la misma nave. Ha rechazado varias ofertas para abrir otros talleres. "Prefiero hacer bien un sitio que mal dos", dice.
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